“Al nen se li fa creure que els seus desitjos són els seus drets”
Va ser un dels 80.000 torturats per Pinochet. Quan es va exiliar a Bèlgica va fundar la ONG EXIL, per l’atenció mediocopsicosocial de les vÃctimes de violacions de drets humans, i l’Institut de Formació i Investigació sobre la Violència (IFIV), però la major part de la seva bibliografia està dedicada a l’infà ncia. El seu últim tÃtol, Los desafÃos invisibles de ser madre o padre (Ed. Gedisa), analitza les competències parentals, la capacitat d’empatitzar. A la seva consulta treballa els problemes del nen conjuntament amb els pares, “perquè la neurociència ens ha ensenyat que els desajustos infantils tenen a veure amb la seva interacció amb l’entorn: el seu pare, la seva mare, l’escola…”.
Yo era médico rural. Después de una experiencia de cárcel y de tortura en Chile, llegué como refugiado polÃtico a Bélgica en 1975 gracias a AI.
Y allà estudió PsiquiatrÃa.
Fue una manera de reconstruirme. Me especialicé en los traumas provocados por la violencia polÃtica y por el entorno familiar.
Los malos tratos en la infancia, dice su currÃculum.
Más bien los buenos tratos. Considero que los malos tratos son una excepción; la mayorÃa intenta tratar bien a sus hijos, lo que pasa es que ser madre o padre es un desafÃo.
¿Cuál es el mayor de los desafÃos?
Poder aportar a los niños de forma continua cuidados y estÃmulos para su desarrollo, afectividad, educación; y ayudarles a integrar una imagen de sà mismos contributiva y positiva que les permita ser seres sociales.
Ahora está de moda hacer de los niños ciudadanos en lugar de personas.
Sin duda los modelos de crianza están muy influenciados por la cultura dominante del momento. Y hay una confusión entre derecho de los niños y libre albedrÃo.
¿A qué se refiere?
Ahora se fomenta el deseo en el niño desde muy pequeño porque el modelo de mercado necesita consumidores. Al niño se le hace creer que sus deseos son sus derechos, que desear es un valor fundamental.
Perverso.
SÃ, se le fomenta el tenerlo todo y ser diferente al mismo tiempo, el resultado es lo que vemos a nuestro alrededor: niños, adolescentes y jóvenes muy egocéntricos que, en general, no respetan la autoridad.
¿Cómo ejercer la autoridad?
La autoridad se gana si uno tiene la capacidad de decir no sin miedo, sabiendo que es bueno para el niño restringir algunas libertades en un momento determinado.
¿Debemos leer muchos libros de psicologÃa para ser buenos padres?
Los modelos de parentalidad se adquieren viviendo, los adquieres de tus padres.
Entonces repetimos y no avanzamos.
Hay elementos del modelo de tus padres que tú interiorizas pero que afortunadamente vas recreando y comparando con la familia del vecino, de tus amigos o con lo que lees. Asà vas creando tu propio modelo.
Eso parece más interesante.
Si vives en un sistema muy cerrado, no tienes posibilidad de comparar y el riesgo de repetición es grande; pero si tienes la posibilidad de vivir en un sistema más abierto, puedes decir: “Esto no es lo que yo quiero”.
Resiliencia.
SÃ, que emerge de vivir experiencias alternativas, nuevos modelos de identificación. He tenido niños de 5 años en mi consulta que me han dicho: “Yo no quiero ser como mi papá”. No todos los hijos de padres incompetentes repiten la incompetencia.
Ese era uno de los absurdos de la psicologÃa: condenar a los hijos que han sido maltratados a ser maltratadores.
SÃ, uno de tantos absurdos que yo he denunciado. El 40% de las teorÃas psicológicas son creencias transformadas en paradigma.
¿Qué más debemos saber los padres?
Que las capacidades fundamentales para ser padre o madre competentes son el apego y la empatÃa. La investigación en neurociencia muestra que la carencia afectiva y el estrés en la primera infancia provocan una desorganización del cerebro emocional o una atrofia que hace que se reduzcan las capacidades de ser empático.
Por mucho que lo digan los neurólogos, me rebela asumir que a partir de los tres años las cosas no tengan remedio.
Las carencias afectivas y el estrés provocan daños, pero tiene usted algo de razón en que no hay que negar la esperanza, porque el cerebro tiene una plasticidad estructural maravillosa, y yo soy testigo de ello.
También hay mucho niño malcriado.
El buen consumidor tiene poco control de la frustración. Es muy curioso ver a niños que ante un capricho dicen: “¡Es que lo necesito!”, han interiorizado que es una necesidad y, a menudo, los padres ceden porque la presión es enorme y tienen poco tiempo para modular el conflicto, ya que el sistema impone que todo sea rápido y eficaz.
Nosotros somos el sistema.
Otro de los valores básicos es el hedonismo, con lo cual, esa parte poco divertida de educar la vivimos mal, incluso como culpa.
¿Presencia y coherencia?
… Y modelos de crianza, hay que abrirse al diálogo con otras madres y padres y con buenos profesionales. No puedes ser un buen padre si no confÃas en una red social. Otra pauta importante pero difÃcil es saber que lo que no hacemos bien con nuestros hijos tiene mucho que ver con lo que nuestros padres no hicieron bien con nosotros, y eso nos da la oportunidad de corregirlo.
¿Por qué cree que hay tantos niños con déficit de atención?
Se diagnostica en exceso. El déficit atencional es la manifestación de una mente desorganizada que puede ser por estrés, por carencias afectivas o por exceso de estimulación afectiva, que quiere decir darle al niño todo lo que quiere. De todos los casos diagnosticados, se estima que sólo un 8% tiene que ver con una carga genética.
¿La manera en que tu hijo se comportará en la adolescencia es una loterÃa?
No, detrás de un adolescente constructivo y feliz hay unos padres que se lo han currado, han estado presentes y han educado.”






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